Caminando sobre los pasos de una leyenda

on 20 Ago, 2020

Ranchi (India), 20/08/2020, Hna. Jini Joseph Mazhuvanchery.- Nos hemos convertido en reyes, sacerdotes y profetas del reino de Dios al ser sumergidos en las aguas sagradas del bautismo. Estas palabras suenan muy elevadas, cuando las escuchamos aisladamente.

La bienaventurada Marie Poussepin fue profeta de su tiempo que se atrevió a cruzar las barreras de la ignorancia y la miseria que se habían apoderado de la sociedad de ese momento. Su importancia radica en que se atrevió a lograr lo que sabía que era correcto en lo profundo de su corazón. Este es un humilde esfuerzo para ver por qué se la llama "Apóstol Social de la Caridad" y cómo tratamos de seguirla en nuestros días.

Hna. JiniHna. JiniArraigada en Dios: Marie Poussepin tomó todas sus decisiones en compañía del Señor. Cuando vio la trágica situación de Sainville, una voz interior la impulsó a dejar las comodidades de su ciudad natal, Dourdan. No sabía cómo hacerlo, pero sabía que el Señor la llamaba a hacer algo por esta gente. Se le ocurrió que educar a las niñas y enseñarles algunas habilidades como tejer medias les aseguraría alguna ayuda económica.

Siguiendo sus pasos, en 2016, nuestra comunidad en Ranchi, India, junto con el apoyo del gobierno provincial, decidió iniciar una nueva misión. Éramos cinco miembros de la comunidad en ese momento. Nuestra participación con las prisioneras de la prisión de Hotwar (Ranchi), nos dio el impulso para cuidar a las hijas de estas prisioneras. Estas niñas no sólo llevaban un estigma, sino que también estaban desatendidas. Sabíamos que el Señor nos llamaba para ello, pero no teníamos nada claro sobre cómo hacerlo. Pasamos mucho tiempo con el Señor y también pedimos la intercesión de Marie Poussepin para tener la claridad para tomar la decisión correcta. Así se inició el Hogar de Niñas Marie Poussepin.

Marie Poussepin Academy en Nagpur, por Shaista, profesoraMarie Poussepin Academy en Nagpur, por Shaista, profesoraGenerosidad de corazón: Nuestra elección de ministerio aquí en Ranchi, no fue accidental. Fue la elección definitiva de nuestra Provincia para apoyar a los más vulnerables. De la magnanimidad de su corazón brotó la caridad de Marie Poussepin. Su caridad no era esporádica, sino organizada y fluía sin cesar. En términos modernos, sus obras de caridad podrían ser denominadas desarrollo sostenible, abarcando a toda la persona durante toda su vida. Nuestro empuje en el cuidado de estas niñas es el mismo. Su modo de comprometerse con cualquier situación era simple y realista. Siempre que surgía una posibilidad, la llevaba al Señor para que la guiara, y al mismo tiempo, también creía en la capacidad intelectual que el Señor le había concedido. El Señor nos proporcionó una casa alquilada para comenzar el apostolado. Nos aseguró que cuando quiera que hagamos algo por Él, Él proveerá para ello. La presencia tangible de la bienaventurada Marie Poussepin se sintió con fuerza en todo momento. Este es el secreto de la elección de su nombre para la casa de las niñas. En una ocasión, una de las chicas dijo: "Estamos aquí por la bienaventurada Marie Poussepin". Esto demuestra su afinidad con ella.

Por Jespy G. S.,  laica asociada Marie Poussepin, de ParuthiyoorPor Jespy G. S., laica asociada Marie Poussepin, de ParuthiyoorConfianza incondicional en la Divina Providencia: A finales de octubre de 1712, Marie Poussepin contrajo una grave enfermedad y toda la comunidad estaba preocupada. A esto se sumaron algunos acontecimientos infelices en su familia. Además, los permisos necesarios para la aprobación de la Congregación por las autoridades civiles y eclesiásticas parecían estar demasiado lejos y sufría. Algunas hermanas vacilaron en su vocación y dejaron el grupo como los discípulos que dejaron Jerusalén después de la muerte de Jesús. Algunas hermanas salieron del convento y comenzaron una nueva congregación con el mismo hábito. Los enemigos trataron de atacar a Marie Poussepin por todos lados, pero perdieron la batalla porque el Señor estaba con ella.

Como Marie Poussepin, nosotros también tuvimos nuestra parte de dificultades y obstáculos. A veces tuvimos que enfrentarnos a autoridades gubernamentales desfavorables. Nuestros desafíos eran tantos que, si no fuera por la intervención directa del Señor, nada podría haber ocurrido. Acompañar a las niñas de siete a dieciséis años, que apenas tenían disciplina, es un desafío. La única manera de ayudarlas es con perseverancia, comprensión y acompañamiento, como hizo Marie Poussepin.

Atreverse por Cristo: Las fronteras nunca fueron un fin para Marie Poussepin, sino que eran nuevos caminos para explorar. Era inaudito, en su época, que una mujer se dedicara a los negocios. Las circunstancias de su familia la obligaron a entrar en el negocio familiar. No sólo introdujo máquinas para hacer medias de lana, sino que también formó a los aprendices pobres sin cobrarles y les ofreció el beneficio de su trabajo. También tuvo el coraje de comenzar una comunidad apostólica de la Tercera Orden de Santo Domingo que era inimaginable para sus contemporáneos ya que lo que existía eran Ordenes o Congregaciones contemplativas. El apasionado celo misionero se desbordaba del fuego de amor y caridad que ardía en su interior.

Por Hna. Teresa DSouza Por Hna. Teresa DSouza Todo lo que nuestro compromiso con estas niñas implica, no puede ser expresado con palabras. Llega a las familias dolorosamente maltratadas de estas niñas. También nos aseguramos de extender una mano de ayuda para sus necesidades espirituales. Tenemos un "encuentro" con los padres y familiares de estas niñas una vez al año, con el fin de alimentar su fe. Las niñas tienen la posibilidad de conectarse con sus padres a través de llamadas telefónicas regularmente. Fue muy alentador para nosotros escuchar el comentario de una de las niñas, "Llegué a conocer a Dios después de venir aquí". Las niñas, no sólo sobresalen en las actividades extraescolares, sino también en los roles de liderazgo en la escuela.

Nuestra Santa Madre Iglesia otorgó a Marie Poussepin el título de "Apóstol Social de la Caridad" por su incesante amor por los más vulnerables. Su carisma sigue vivo en treinta y seis países de cuatro continentes. La existencia de su congregación, incluso después de trescientos veinticuatro años, dice mucho de su carisma. Hacemos humildes esfuerzos para seguir los pasos de esta gran leyenda de la Iglesia. Es justo que el epitafio de Marie Poussepin diga: "Vio lo que era recto ante los ojos del Señor y lo cumplió".

¡Que la celebración de este año de gracia por su Beatificación nos inspire a seguir de cerca, al "Apóstol Social de la Caridad" en el mundo de hoy!