Retiro anual de la viceprovincia de Aconcagua: "En camino de reestructuración"

Santiago (Chile), 22/02/2026, Hna. Carmen Leonor Cortés Cortés.- Como Viceprovincia reconocemos con humildad, que desde el momento en que la Congregación nos presentó la tarea de la Reestructuración, la tomamos con actitud de apertura, disponibilidad y compromiso, sin conocer demasiado los desafíos que tendríamos que enfrentar. Con el gobierno anterior, hicimos todo un proceso de preparación interior y en el Proyecto Estatuto 2020 - 2025 “declaramos nuestro compromiso y opción por hacer de la Reestructuración un camino que abarque todas las dimensiones de nuestra vida, para comprometernos radicalmente con la misión de la Iglesia”.

Nuestra reflexión y búsqueda nunca se detuvo: ¿Con quién? ¿Cómo? ¿Cuándo…? Siempre tratando de descubrir e interpretar los signos que el Señor nos iba presentado… Hasta que llegó el momento: Jornada de Formación Viceprovincial 11 a 14 de septiembre 2025.

Por unanimidad decidimos hacer este camino con la Provincia Nuestra Señora de las Américas. Y, confiadas en la acción del Espíritu, iniciamos la marcha, sabiendo que no es ni corta ni fácil.

Por eso, aprovechamos la Jornada y el Retiro de Verano, para seguir trabajando.

Nuestro Retiro en enero 2026: en camino de reestructuración…

Guiadas por la sabiduría de la Palabra y la riqueza inagotable de nuestros documentos, especialmente Constituciones y Reglamentos de Sainville, realizamos una peregrinación espiritual orientadas por las pistas y signos que cada día nos iban presentado nuestras HH encargadas:

Silencio/Luz. “El silencio condición de encuentro con Dios y su palabra, es plenitud del corazón” (cf. CC 11-17; Reg. VII), permite la entrada de Dios en nuestra vida; la ilumina y capacita para reconocer su voluntad y realizarla. “Haz lo que te digo, pues de este modo conviene que realicemos la justicia plena” (cf. Mt 3, 13-17).

Conversión/Corazón. “Dejando las redes le siguieron” (cf. Mc1, 14-20). Se liberaron del miedo, la rutina. Lo descubrieron como el Único “capaz de colmar el corazón de quien le consagra todo su ser” (cf. CC 18-32). “Ana…  ¿no valgo yo para ti más que diez hijos?” (1Sam 1,8).

Espiritualidad/Cruz. “Cállate y sal de este hombre” (cf. Mc 1, 21-28). Cuando Dios actúa en nosotras nos transforma, nos cambia y desarrolla una forma nueva de ser y de vivir que constituye nuestra espiritualidad. Marie Poussepin, nos dejó como herencia una espiritualidad centrada en Cristo y en el amor activo a los hermanos, sin excluir a nadie, más aún, con preferencia por los más pobres.  “Su fin es imitar por su conducta… la vida que nuestro Señor llevó sobre la tierra…” (Reg. I-II C 1).

Comunión/Cuerda. Jesús sana a la suegra de Pedro. “Él se acercó, la tomó de la mano y la hizo levantar” (cf. Mc 1, 29-39). En estos tres verbos nos ofrece una pedagogía para nuestras relaciones, un camino seguro hacia la comunión que buscamos. La cuerda es la unión paciente de fibras distintas trenzadas unas con otras, que le da consistencia, fuerza y capacidad de sostener. “Cada una necesita de las otras para ser plenamente ella misma…” (cf. CC 2-10). ¿Qué lazos de comunión quiero ir tejiendo para hacer realidad el desafío de la Reestructuración con la Provincia de Nuestra Señora de las Américas?

Misión/Morral. Aquí nos recreamos con la interiorización de las CC 20.27; 80-88 y la Palabra del día “Si quieres puedes purificarme…lo quiero, queda purificado” (Mc 1,40-45). Jesús solidariza con el leproso, lo sana, le recupera su dignidad, le regala una vida nueva que lo transforma de excluido y marginado, en misionero: “…empezó a proclamarlo a todo el mundo…” ¡Qué bien aprendió Marie Poussepin esta lección! “Anunciar a Jesucristo es nuestra misión… cualquiera sea nuestra edad o situación (cf. C 82); por eso, cargamos siempre nuestro morral… Cada una lleva el suyo. No va vacío; lleva nuestra historia, lo que somos, las heridas y las esperanzas, la Palabra escuchada, los rostros amados… pero, caminamos juntas... La misión es compartida.

Transformación/Mariposa. Nuestros ojos se iluminaron, nuestro corazón palpitó, nuestros labios exclamaron: ¡llegamos a la meta! Sí, llegamos; en esperanza, en deseo, en disposición; sobre todo, apoyadas en la certeza de que “todo cuanto pidan en la Oración, crean que ya lo han recibido y lo obtendrán” (Mc 11, 24), sabiendo que el Señor no nos dispensa de la tarea que nos corresponde a nivel personal, comunitario y Viceprovincial. Así, la euforia de la utopía se transforma en compromiso y comenzamos a mirar en profundidad los nuevos pasos que debemos dar para continuar este “sueño de Dios” que también es nuestro. El hermoso paisaje de mariposas volando, nos invita a abrazar nuestra fragilidad y escuchar la voz de Jesús que no sólo nos dice como al paralítico “Yo te lo mando, toma tu camilla y vete…” (cf. Mc 2,1-12) sino, Dominica de la Presentación, toma tu fragilidad y vuela, atrévete a mirar lejos, a traspasar fronteras… No sola.  Siempre de la mano de tus hermanas (cf. CC 5.8).

Gracias Señor por esta nueva oportunidad. Gracias Hna. Gladys Gabriela Vergara Ríos, priora Viceprovincial y HH que le colaboraron, porque con sabiduría y sencillez nos ayudaron a preparar el corazón y la mente, para seguir avanzando en este camino histórico de transformación que el mundo y la Congregación nos exigen.

 

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