Para reflexionar: "A pesar de todo, planta un manzano"

on 19 Ago, 2017
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París (Francia), 17/08/2017, Sr. Véronique Margron, superiora provincial de Francia.- Barcelona ciudad abierta, europea tanto como catalana. Barcelona, elogiada por escritores, pintores, músicos. Barcelona, exaltada por Gaudí y su Sagrada Familia, una basílica que celebra la exuberancia de la naturaleza, de los colores, de la luz, pero sobre todo confiesa a Cristo, especialmente en su Pasión. Esta tarde, es también el momento de la pasión para Barcelona. Para todos sus hijos, que son de todos los países y lenguas. Para todos los que la aman. Todos somos barceloneses. Porque esta tarde en Barcelona, el horror, el miedo, la desesperación y la cólera silenciosa han ocupado el lugar de la vida y de su aparente despreocupación.

Apenas estamos llorando las víctimas, como en Uagadugú, cuando ya aparece otro desgarro. No acabaremos de sanar nuestras heridas. Porque también somos de Uagadugú. Somos, a diferencia de estos criminales, ciudadanos del mundo. 

¿Y qué nos queda? En el fondo de nuestras penas, mientras nuestros corazones se estrechan aún más, no dejar que el odio gane. Resistir a que la locura asesina y ciega llegue a nuestras almas. No permitir que el mal entre en nosotros, como un veneno sin antídoto. Más bien, hasta en nuestro dolor, cultivar la benevolencia del uno hacia el otro, apoyar la libertad y anclarnos, contra los vientos y las mareas de la violencia y la desolación, en la esperanza para este mundo que es el nuestro y el de nuestro Dios.

Pienso en la cita atribuida –quizás erróneamente, pero que importa- a Martín Lutero, el padre de la Reforma: "Si me dijeran que el fin del mundo será para mañana, querría a pesar de todo, plantar hoy mi manzano". 

No renunciemos a plantar algunas semillas, a actuar en favor de lo que hace vivir. Como plantar un manzano. Construir proyectos, tejer y reforzar vínculos. Respetar. Amar. Luchar por los derechos básicos de todos y de cada uno. 

Sí, plantar un manzano requiere más valentía que todos esos actos inmundos y criminales de esos hombres sin fe ni ley que sólo saben matar y destruir. 

Nuestros manzanos prevalecerán. A pesar de todas las lágrimas y temores, mantengamos despiertos nuestros corazones, para que no se hundan en la oscuridad. 

Y elevemos nuestras pobres súplicas hacia Dios, cuya única fuerza es el amor, para las familias, los amigos, los parientes, que esta tarde han visto destrozada su vida, romperse sus corazones. Sin ninguna razón.

"Me parece cada vez más claro, en cada latido de mi corazón, que Dios no puede ayudarnos. Más bien nos toca a nosotros ayudarlo y defender hasta el final la morada que lo acoge en nosotros".
Etty Hillesum, muerta en Auschwitz a la edad de 29 años en 1943.

Sagrada Familia, fachada de la PasiónSagrada Familia, fachada de la Pasión