Ouagadougou (Burkina Faso), 10/01/2026, Sr Nathalie Sawadogo.- En un ambiente de fe, gratitud y esperanza, la comunidad de Dassasgho vivió el 3 de enero de 2026 un momento intenso y lleno de significado con motivo del envío en misión de Hermana Clémentine, burkinabé, y Hermana Esperanza, congoleña, llamadas a participar en una nueva fundación en Accra, Ghana, así como de Hermana Nadège Peggy, enviada al Congo para asumir la responsabilidad de representante legal en dicho país, continuando al mismo tiempo fielmente su misión como consejera en el seno de la Viceprovincia de África.
Esta celebración eucarística, profundamente recogida, fue el lugar de un verdadero acto eclesial y comunitario. A través de la oración, la Palabra de Dios y la ofrenda de nuestras vidas, la Iglesia reconoció y confirmó la llamada misionera de estas hermanas, enviadas no por una simple decisión humana, sino en obediencia a la voluntad de Dios y al dinamismo de nuestro carisma dominicano. El gesto simbólico de la entrega de semillas de baobab a cada una de las hermanas marcó de manera elocuente este envío. El baobab, árbol emblemático de resistencia, longevidad y fecundidad, encarna la fuerza interior necesaria para toda misión vivida en tierra extranjera. Sus semillas, capaces de atravesar el tiempo y las condiciones más duras antes de germinar, expresan la firmeza, la perseverancia y la vitalidad que exige la misión confiada a nuestras hermanas. Este símbolo recuerda que, incluso en lo desconocido, las raíces de la fe, de la fraternidad y de la esperanza permanecen sólidas. Hermana Clémentine KABORÉ y Hermana Esperanza llevan consigo la riqueza de la diversidad cultural y la audacia de comenzar, en un país nuevo, una obra llamada a crecer humilde pero firmemente. Su misión en Accra se inscribe en una dinámica de fundación, de siembra y de paciencia apostólica, donde cada gesto cotidiano se convierte en un anuncio del Evangelio.
En cuanto a la Hermana Nadège Peggy, su envío al Congo es testimonio de la renovada confianza de la comunidad en su sentido de la responsabilidad, su espíritu de servicio y su madurez humana y espiritual. Al asumir esta misión, permaneciendo al mismo tiempo como consejera de la Viceprovincia, se convierte en un vínculo vivo al servicio de la comunión y de la fidelidad a la misión.
Como las semillas de baobab confiadas a la tierra, nuestras hermanas están llamadas a echar raíces en otros lugares para resistir, dar fruto y hacer brotar la vida allí donde son enviadas. Confiamos su misión a la gracia de Dios, bajo la protección de Nuestra Señora y la intercesión de santo Domingo, para que su compromiso sea fuente de esperanza para los pueblos a los que servirán.



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