Proyecto con población desplazada...

ALTOS DE CAZUCA - SOACHA - COLOMBIA

 - Hacia un desarrollo integral de las personas y la comunidad -

 
 “Los pobres, los marginados, deben ser el centro de nuestra preocupación, de nuestras acciones diarias. Se necesita defender, servir a los pobres no servirse de los más débiles”
(Papa Francisco, 31 de diciembre 2014)
 

Provincia de Bogotá, Hna. Beatriz Alicia Charria Angulo.- En el año 1997 fuimos enviadas cuatro hermanas de la provincia de Bogotá a conformar una comunidad en el barrio San Mateo – Soacha, donde se construía una nueva ciudad para familias de clase media baja. Sin embargo, en el transcurso del primer año, constatamos que la llamada misionera prioritaria estaba muy cerca de allí, en las áridas montañas que bordean el municipio, un lugar al que llegaba el mayor número de desplazados del país; concretamente en el barrio “El Arroyo”, donde sólo existía marginación y pobreza.

Capilla de San Pedro

Los primeros pasos

Nuestro trabajo con la comunidad empezó con la formación de líderes, especialmente, mujeres, quienes nos ayudaron a descubrir y a atender las necesidades más urgentes: primero una escuela, después un jardín infantil, más adelante, un comedor para adultos mayores, una capilla... Con estas estructuras físicas y un trabajo de acompañamiento muy cercano, empezó a surgir la COMUNIDAD. Nada fácil en un entorno donde cada vecino es un potencial “enemigo”. Desde un comienzo, el Señor puso en nuestro camino personas generosas, fundaciones altruistas, instituciones que al conocer la situación de vulnerabilidad de estas barriadas y nuestro afán de mejorar su situación, nos brindaron su apoyo económico.

Creación de FUNDEHI

El encuentro con un grupo de laicos que realizaba allí mismo una interesante laboral social en nombre de la diócesis, y la coincidencia con nuestros objetivos, inquietudes y búsquedas, nos llevó a plantearnos las ventajas de asociarnos. Fue así como, en el año 2006, nació FUNDEHI -Corporación para el Desarrollo Humano Integral -, grupo de soñadores con mirada empresarial, con los pies en la tierra y el corazón en el Evangelio de Jesús. Para todos era claro que, con un trabajo simplemente asistencialista, ¡¡¡jamás promoveríamos desarrollo integral!!! Desde esa perspectiva, continuamos nuestra búsqueda de desarrollo de la Comunidad.

Nuestra misión hoy

Han pasado 18 años de este caminar. Algunas de las iniciativas iniciales, como el jardín infantil al que asisten actualmente 150 niños y niñas, han sufrido un cambio significativo porque ahora es Bienestar Familiar quien lo financia. La escuela se ha transformado en lugar donde se ofrecen a niños y jóvenes, talleres para ocupar su tiempo libre: convivencia, deportes, danzas, música, arte, sistemas. Los comedores ofrecen diariamente comida a 40 adultos mayores y a 110 niños y niñas que los sábados deben participar en los talleres...

Hemos puesto especial empeño en promover laboralmente a un grupo de “madres, cabezas de hogar”, a través de una microempresa de galletas y chocolates llamada “Corazones de Cazucá”. Su organización, el proceso de elaboración de los productos, el cuidado por su calidad y la creatividad para hacerlos atractivos, le han valido la valoración y el apoyo comercial de cadenas hoteleras, empresas, instituciones educativas, como expresión de su Responsabilidad Social Empresarial.

Hnas. Beatriz Alicia y María Leonor con el grupo de mujeres

La dimensión espiritual siempre ha tenido un lugar prioritario en nuestro proyecto. En este trabajo, además de las hermanas, hemos contado con el compromiso de frailes dominicos, algunos laicos y jóvenes universitarios, alumnos de la Universidad Santo Tomás, que promueven y acompañan jornadas misioneras para adultos y jóvenes, en algunos casos vocacionales. La catequesis sacramental lo mismo que la “lectura de la Palabra desde la vida” y el grupo bíblico, ya están orientados por personas de la misma comunidad, que se han capacitado a lo largo de estos años.

Para pensar...

 
  • Llevar adelante un proyecto requiere tener ojos, oídos y corazón muy abiertos para descubrir la necesidad del entorno y decidirnos a ser prójimos de los hermanos que Dios pone en nuestro camino.
  • Actuar con decisión y creatividad buscando establecer alianzas, buscar recursos, descubrir potenciales en la misma gente con la que trabajamos.
  • Situarnos con humildad, respeto y prudencia frente a las personas y comunidades que acompañamos, para que lleguen a ser los gestoras de sus propios procesos de desarrollo.
  • Ayudarles a encontrar los medios adecuados para lograr su desarrollo integral, sin crear dependencias ni asistencialismos paternalistas: "no darles un pescado sino enseñarles a pescar". 

Álbum de fotos...