Francia: Cartas a Marie Poussepin - 5

on 14 Jun, 2020
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Provincia de Francia, 14/06/2020.- Desde Francia: Otras cartas a Marie Poussepin. 

Carta a Marie Poussepin

Hoy, cuando he tenido la gracia muy especial habitar en tu casa natal de Dourdan Francia, quiero dialogar contigo un ratito sobre las experiencias que tenido en mi largo caminar, primero el Colegio de la Presentación Tunja cuando era niña... todos mis años de colegio y después como hija tuya en la Congregación que tu fundaste hace muchos años.

Son muchos los recuerdos que tengo de Ti, recuerdo cuando las HERMANAS nos hablaban de ti, de tu obra, y de la historia de la congregación a lo largo de tantos años y presente en muchos países; lo que más admiraba de Ti, era tu bondad y caridad con todos y la atención a los enfermos más repugnantes de su tiempo, de los milagros y favores alcanzados del Señor por tu intercesión a muchas personas necesitadas. Personalmente recuerdo con mucho cariño todas las celebraciones que hacíamos en tu honor para el mes de octubre y especialmente para el 14 en tu fiesta, como cantos, teatro, versos, juegos y por supuesto la Eucaristía era el centro de la fiesta. Yo disfrutaba mucho de ella.

Recuerdo cuando te pedía para que me fuera bien en los exámenes u otra necesidad que tenía y siempre experimentaba que estabas lista a ayudarme. Solo me bastaba invocarte, siempre has sido muy especial conmigo.

Cuando comencé mi proceso vocacional, te pedí muchas veces que me mostraras si de verdad esa era mi ruta, mi proyecto de vida, y siempre entendi que podía ser una hija tuya. Cuando llegue al noviciado, me dieron el libro "Mujer Camino" y no me dormí hasta que lo termine, con un sentimiento tan profundo y bello, porque sentí que estaba de acuerdo con lo que realmente yo buscaba y tú lo ofrecías.

Me admire que tu vivieras la "vida que Nuestro Señor vivió sobre la tierra" sirviendo a los más necesitados y a la niñez que era como otra vocación que yo tenía muy claro, la educación. Yo quería vivir con mucha responsabilidad esta linda misión de educar a la juventud y a la niñez.

Durante el noviciado aprendí mucho más a quererte y valorarte; cuando hice mi primera profesión te sentí muy cerca, y desde entonces has estado siempre en mis días de Luz y en los oscuros, o nublados, pero siempre acompañándome y ayudándome en la vida de comunidad y en la misión. Son muchos los favores que he recibido de ti, en beneficio de las niñas de los colegios, de sus familias, en favor de mi familia, en mi vida personal como por ejemplo mi salud que ha sido muchas veces afectada de forma grave y he experimentado que estas atenta para brindarme una generosa ayuda, incluso mejor de lo que le te pedido. Porque tú sabes mejor que yo que es lo que necesito.

Hoy recuerdo todas las actividades y reflexiones que realice con las niñas, con los profesores y con todo el personal de los colegios donde trabaje; las brigadas de salud, las misiones en los campos, o en los barrios marginados y guardo en mi memoria el gusto y el cariño de las niñas y de todas las personas por Ti. Todos se esmeraban por conocerte mejor…

En este último tiempo, recuerdo con inmensa gratitud el favor o milagro que tu hiciste con la salud de mi familia, en especial con mi hermana cuando por el accidente grave que sufrieron, los médicos ya no nos daban esperanza de vida de ella y después de pedirte con mucha fe el día de tu fiesta (14 -10 -2018) y en el mismo día se recuperó, razón por lo cual los médicos quedaron admirados. Ese día dije lo que me pidan lo realizare con toda generosidad. Por esto te doy las gracias de corazón.

Y al año recibí la buena noticia de venir a la misión de Dourdan... Aquí estoy feliz a pesar de la dificultad del idioma, de mi salud que no es muy buena a ratos, pero Te siento muy cerca, lo cual me anima y me da mucha paz y alegría en el cotidiano vivir, y ahora en este tiempo de confinamiento por "el corona virus" ha sido una oportunidad para Orar, reflexionar y compartir experiencias de vida en nuestra comunidad y con las demás comunidades.

Te pido Madre amada, que intercedas por la congregación de todos los países donde estamos presentes hoy día, para que permanezcamos sanas y con entusiasmo para responder con creatividad, caridad y pertenencia a la realidad actual de nuestro mundo. Para Dourdan que florezcan vocaciones que continúen con el carisma a través de los siglos.

Con el cariño de hija, Hna. Ana de Dios Berdugo Cely

Gracias Marie Poussepin

Al celebrar los 25 años de la beatificación de MARIE POUSSEPIN, me salen del corazón palabras de gratitud, es recordar la vida de nuestra fundadora de nuestra Congregación, es reafirmar una vez más como su carisma de Caridad sigue vivo hoy en el presente y futuro de nuestra presencia misionera.

Al estar en Dourdan, ciudad que vio crecer a Marie Poussepin, estar en su casa, donde vivió momentos de vida de familia , pero también momentos duros de caos y confusión; pero su confianza en Dios, la llena de valentía, de audacia para emprender con esperanza este desafío de administrar la fábrica y servir a los pobres enfermos, me anima y me llena de esperanza para continuar mi vida y misión desde lo pequeño, nuestra comunidad en Dourdan, es un estilo de vida caracterizado por la presencia de cada hermana, por la sencillez, el trabajo diario y cotidiano de casa, la acogida ,la escucha y la pobreza expresada en la entrega de sí y en el aprendizaje de la lengua para poder entender y dar una palabra de aliento al momento que vive el mundo y vive Francia a causa del Covid 19, la soledad y el silencio me ayudan a descubrir la riqueza del carisma, Amar el silencio, a vivir el silencio, en clima de oración y de trabajo.

Como hija de Marie Poussepin, le pido que infunda en cada una de nosotras, el Espíritu de caridad, el amor a los pobres y que la luz de Resucitado brille en cada Hermana para que su proyecto misionero y legado continúe

Vivo y presente.

GRACIAS MARIE POUSEPIN POR SU VIDA, SU CORAZÓN ABIERTO A DIOS Y A LOS GEMIDOS DEL QUE SUFRE.

 GRACIAS POR SU LEGADO DE CARIDAD, DE VIDA DE FE, DE APRENDER A AMAR Y SERVIR A LOS DEMÁS.

  Hna. Ligia Edilma Sorro C.