TESTIMONIOS: Hna. Blanca Aurora Marín

on 07 Jul, 2020
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Medellín (Colombia), 07/07/2020.- Hna. Blanca Marín Hoyos.- Aún recuerdo cuando Hna. Inés Mercedes Mejía, superiora general, informaba a la Congregación la Beatificación de Marie Poussepin, a la vez que nos invitaba a contemplar y a agradecer las "maravillas de Dios" en la Congregación. 

Invitación que yo sentí como una gracia, un don que el Señor me concedía al poder participar de su preparación y celebración desde el corazón mismo de la Congregación y el corazón de la Iglesia, en ese momento me encontraba estudiando en Roma. Recuerdo que con mucho gozo y en comunidad preparábamos los materiales concernientes a la Beatificación, para enviar a las distas provincias, a la vez que nos disponíamos espiritualmente con la oración, releyendo la historia de Marie Poussepin y su vida de caridad, para celebrar este acontecimiento de gracia en Congregación.

Hna. Blanca Aurora MarínHna. Blanca Aurora MarínLos días inmediatos a la beatificación fueron días de preparación para acoger a las hermanas de los distintos continentes que participarían en la celebración. Días marcados por la alegría, el encuentro, la fraternidad, nos embargaba el gozo de la Beatificación de nuestra Madre fundadora Marie Poussepin.

La beatificación en Roma fue algo muy especial, ese día madrugamos, lo esperábamos con mucho anhelo, como algo extraordinario y así fue. Escuchar del Papa Juan Pablo II en la basílica de San Pedro en Roma que “Marie Poussepin era proclamada Apóstol Social de la Caridad” y reconocida su fama de santidad fue algo indescriptible, recuerdo nos llenamos de alegría, emoción y el llanto de muchas hermanas era testigo del gozo que embargaba el corazón.

Ella nos enseña la Santidad en lo cotidiano de la vida: “habladle a menudo, a menudo hablad de Él y renovad con frecuencia la intención de hacerlo todo para su gloria”. Mujer inspirada por la providencia que nos abre a la itinerancia: “donde la Iglesia las llame y los hermanos las necesiten”. Mujer que se deja conmover por el sufrimiento de sus hermanos: “permanecerán con el enfermo el tiempo que la caridad les exija”. Mujer que lleva el reino de Dios en su corazón: “ardía de amor por Dios y por los hermanos”. En la Beatificación la Iglesia confirma su proyecto de vida: Toda de Dios y toda para Dios.

Celebrar los 25 años de la beatificación de nuestra madre fundadora Marie Poussepin nos compromete a seguir tras sus huellas, a imitarla en su bondad, su humildad y su celo por la predicación del Evangelio y el servicio de caridad. 

Que la Bienaventurada Marie Poussepin que escuchó en el grito de los pobres el grito de Jesús que resuena también hoy “Dios mío, Dios mío…” (Mc 15,34), nos ayude a permanecer generosas en la Caridad y que la Congregación esté siempre abierta a las sorpresas de Dios.