Desde Chile: Una gracia

on 06 Jul, 2020
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Colegio Santo Domingo de Guzmán, Valparaíso (Chile), 06/07/2020, Marcia Vilches Pérez.- Querida Marie Poussepin, en este año en que celebramos un año de Gracia por su Beatificación, este mensaje va dirigido a usted, con el fin de agradecer, el acompañamiento brindado, a través de su gracia hacia mi hijo. Estando yo embarazada de mi primer y único hijo y por razones fortuitas, ya en el séptimo mes de gestación, iniciando lo que se llama en Chile, el pre-natal, se me rompe la bolsa gestacional, desencadenándose el parto. Mi hijo “Martín”, nace de forma prematura a las 33 semanas, el 2 de junio de 1997, con muchas complicaciones, dentro de las cuales, estaba la mala oxigenación, producto de un problema en su corazón. Había que operarlo de urgencia.

 En esos tiempos, hace 23 años atrás, la medicina, no estaba tan avanzada, hubo que solicitar algunos insumos al extranjero, en fin, logró ser operado, operación, que por su prematurez no resultó como se esperaba, sin embargo, su lucha y deseos por vivir, lo mantuvieron estable, pero conectado a maquinas.

La segunda operación, se realiza con éxito, pero, había que esperar la evolución de la misma, en esa espera, había días muy buenos y otros no tanto. En esas visitas diarias a la clínica, me comunican que Martín, sufre una falla multisistémica, producto de la inmadurez de sus órganos, vuelve a estar grave. Ante la gravedad de mi hijo, me reúno con Hna. María Isabel Cruz Lolas, Dominica de la Presentación, rectora del Colegio, donde trabajaba en ese momento y donde sigo trabajando en la actualidad, ya no con las hermanas sino con la Orden de Predicadores, Colegio Santo Domingo de Guzmán; Valparaiso. En ese momento, le comento el estado de mi hijo a la hermana, le solicito, ver la posibilidad de bautizar a Martín, pues mi optimismo, ya no era tal, pensaba que el niño podía morir en cualquier momento. En esa conversación, la hermana me regala una imagen de Marie Poussepin, se realiza el bautizo, por el capellán del Colegio - Padre Mauricio Cruz Lolas - yo dejo la imagen adherida en la incubadora, desde ese acto, su gracia Marie Poussepin, rodeó a Martín, comienza a mejorar, a los pocos días abandona la UCI Pediatrica, en otros pocos, se estabiliza, deja la clínica con un monitor de apnea, el cual lo mantuvo durante un año. A lo largo de sus 23 años, que son los que tiene, en la actualidad, ha sido un niño, sano, humilde, sencillo, consciente de que vivimos en un mundo complejo, que depende de nosotros, el cuidado del planeta de sus recursos y de su desarrollo.

Su presencia Marie Poussepin, en la vida de Martín, es un milagro, sus enseñanzas están en elhacer y actuar de él, siendo un ex alumno, del Carisma de las Hermanas Dominicas de la Presentación. Sólo agradecer esa gracia…